PARÍS.- Casi dos años y medio después de su última edición, un torneo de Grand Slam recupera a su gran clásico: Roger Federer vs Rafael Nadal. Un ace en línea recta a la esquina puso fin a siete horas y media en el Abierto de Francia en las que sucedieron muchas cosas.

La primera: Nadal derrotó al británico Andy Murray por 6-4, 7-5 y 6-4. Mañana Nadal luchará por igualar al sueco Bjorn Borg, dueño del récord de seis títulos ganados en Roland Garros. Mientras tanto el tenis británico sigue mirando al US Open de Fred Perry en 1936 como el último campeón suyo en un grande.

La segunda: Federer se impuso por 7-6 (7-5), 6-3, 3-6 y 7-6 (7-5) al serbio Novak Djokovic; un triunfo de amplias repercusiones. Por un lado, impidió que el serbio (llegó a 43) se acercara más a quebrar la serie de éxitos consecutivos de Guillermo Vilas, dueño de 46 triunfos al hilo. Por el otro, le devolvió a Nadal la capacidad de mantener el número uno del mundo. "¿No es su cumpleaños?", dijo Federer en referencia al español "Quizás haya sido un buen regalo para él que yo le haya ganado a Novak, que lo derrotó en las últimas cuatro finales", sostuvo el suizo.

Más aún: la de Roland Garros es la primera final de Grand Slam que ve enfrentarse al español y al suizo desde que Nadal ganara la de Australia en cinco dramáticos sets en enero de 2009.

Federer festejó el triunfo como pocas veces, y en el estadio sonó un "Roger, Roger" que hizo palpitar la final. Y, por una vez, el gran protagonista en París no se llamaba Nadal.